La entrada en vigor de la medida propicia un aluvión de cancelaciones, aunque la mayoría de los establecimientos trata de mantener su actividad

El Comercio, 28 de octubre de 2020. La entrada en vigor la pasada medianoche del cierre perimetral del territorio asturiano, unida a las medidas de restricción de la movilidad y de la actividad en el sector servicios implementadas en Avilés a lo largo del fin de semana, ya se han cobrado sus primeras víctimas en el sector hotelero. Así, el URH Zen Balagares de Trasona cierra hoy sus puertas hasta principios de 2021, y la dirección del Suite 1907 ultima los detalles para seguir sus pasos en los próximos días. Otros establecimientos barajan acciones semejantes, aunque, de momento, la mayoría de los negocios opta por tratar de capear el temporal impuesto por la crisis.

La del Zen Balagares es una clausura estudiada desde hace tiempo, aunque los acontecimientos recientes han sido los que han decidido a sus responsables a dar el paso, al fin. «De largo venía que podía pasar esto; los cierres en Madrid, León, Salamanca y otras ciudades nos afectaron mucho, pero lo de Avilés ha sido la estocada definitiva», explica su director, Daniel Rodríguez.

En previsión de ello, el hotel ha logrado ampliar el ERTE de sus más de treinta empleados hasta el próximo 31 de enero cuando, si todo va bien, se retomará el trabajo. En opinión de Rodríguez, «hasta el segundo semestre del año que viene no volveremos a una especie de normalidad, pero tiraremos como podamos. De momento, el cierre es la opción menos mala».

Una postura similar es la que defiende Tino Álvarez, director del Grupo 1907, al que pertenece el Suite 1907 Avilés. Con un modelo de negocio eminentemente orientado a familias y parejas, la gerencia de la cadena estudia con sus asesores también la aplicación de un ERTE que, en principio, se prolongará hasta Semana Santa de 2021. «Al final, tienes menos costes cerrado que abierto», admite Álvarez.

Las medidas de seguridad han convertido un puente de Todos los Santos, en el que este alojamiento de la calle Galiana partía del lleno, en una sucesión de cancelaciones, fruto de la imposibilidad de acceder al municipio. «Tuvimos un verano y un septiembre buenos, pero ahora solo podemos acoger a huéspedes de empresas, y no llegamos al 10% de la ocupación», señala.

En el momento en que ambas maniobras se ejecuten, los dos hoteles pasarán a engrosar una relación de negocios cerrados en la que ya figuran, desde hace tiempo, el 40 Nudos y el Don Pedro. No obstante, por el momento, las iniciativas del Suite 1907 y del Zen Balagares no se han expandido al resto del sector. En la mente de la mayoría de propietarios persiste la idea de resistir, confiando en que el negocio local y los viajes de negocios basten hasta que pase la tormenta.

«Nuestra clientela es casi toda de empresa, de modo que ha habido pocas cancelaciones», expresa Aida Iglesias, directora del Oca Villa de Avilés, uno de los hoteles que mantendrá sus puertas abiertas. Y el mismo ejemplo se vive en el Palacio Valdés. El equipo de la cadena Alda, del que forma parte Joaquín González, en calidad de comercial, no oculta su inquietud por las sucesivas cancelaciones desde el viernes, pero refuerza su «compromiso de seguir de cara a Navidad».

No son los únicos casos. También el NH Palacio de Avilés proseguirá con la oferta de servicios, al igual que El Balcón o el Hotel Villalegre. Paula Alonso, gerente de este último, está segura de que serán capaces de «adaptarnos a la situación y a la demanda», y aunque se confiesa pesimista, «nuestra suerte es que nuestros clientes suelen ser de empresa».

«Una tarea de héroes»

La deriva del sector hotelero es una de las preocupaciones de la Unión de Comerciantes de Avilés y Comarca (Ucayc), que contempla con temor el efecto de las medidas gubernamentales sobre una parcela de la economía regional ya tocada por los meses precedentes de confinamiento.

«Dado el número de plazas hoteleras que hay en la ciudad, solo con viajes comerciales y de empresa no es suficiente, y ya damos por perdidos todos los puentes», puntualiza José Antonio Álvarez, gerente de la entidad, para quien «seguir abiertos es de héroes». Y reclama urgentemente «que la administración sea sensible y minimice las cargas».

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