El Comercio, 4 de agosto de 2020. Los meses de julio y agosto son los que, tradicionalmente, atraen a un mayor número de visitantes a Avilés. Algunos llegan por su casco histórico, otros en busca de la cultura que ofrece el Centro Niemeyer y otros a disfrutar de una ciudad que se recorre a pie y que está cerca de las otras dos grandes de Asturias. El año pasado eran 18.336 las personas que pasaron por la oficina de turismo en estos dos meses, según los datos aportados por la concejalía que dirige Raquel Ruiz. Suponía un incremento respecto al 2018, pero la pandemia del coronavirus ha truncado las intenciones de conseguir que la curva siga en ascenso. «Este está siendo un año diferente, para nada parecido a otros, y quizá sea el peor de los últimos diez años pero, dentro de eso, los datos son mejores de lo que esperábamos», explica Daniel Rodríguez, director del URH Zen Balagares.

La mayoría de hoteles perdió parte de la temporada al estar cerrados por el estado de alarma, y muchos otros decidieron aplazar hasta el 1 de julio su puesta en funcionamiento. Tras acabar el mes y echar la vista atrás confiesan y coinciden sus directores en que «ha sido mucho mejor de lo que nadie se esperaba estando las cosas como están».

Con vistas al Centro Niemeyer, el hotel Alda Palacio Valdés roza, hasta el 10 de agosto, el 80% de ocupación. Ligeramente más alto que la media que obtuvieron en julio, «el balance del mes pasado no fue malo, llegamos al 70%. Lo bueno es que agosto siempre alza un poco los precios y eso se nota», dice su gerente, Alberto Rodríguez. La situación del sector va en esta línea, da igual si están en el centro de la ciudad, o a diez minutos como pasa con el hotel de Trasona. En el URH Zen Balagares inician mes con «mejores previsiones. Hay incertidumbre, eso no se puede negar, todos los días estás atento a la actualidad por si acaso, aunque se prevé un mes mejor que el de julio, tanto en reservas como en precios, que suben un poco, y al final, eso es bueno para el sector», explica Rodríguez, que incide en que «julio comenzó a despuntar las últimas dos semanas, mientras la primera quincena fue más floja».

Miedo a los rebrotes

La última hora de la pandemia en Asturias tiene en vilo a todos, tanto a los directores de los hoteles como a los posibles huéspedes. Los brotes que van surgiendo tanto dentro como fuera de la región son los que mueven a los turistas. Eso ha hecho que las reservas se realicen en el último momento, incluso llegando a preguntar o reservar habitaciones en la misma semana.

Y es que los turistas, sea cual sea su procedencia, tienen claro que este año toca viajar a destinos seguros. «Los viajeros este año están muy sensibles a cualquier cambio que pueda darse. Claro que cuando salen noticias de nuevos casos afecta pero Asturias, a nivel general, está aguantando bien el tirón del verano», destaca Alberto Rodríguez, de la cadena Alda Hoteles.

Quienes se decantan por alojamientos más alejados de los núcleos urbanos grandes, como es el caso del Marqués de la Moral, en Naveces, tampoco son previsores. «Son reservas de última hora, pero en realidad fue siempre así, aunque este año se ha acentuado. A pesar de ello no nos podemos quejar, agosto se presenta bastante bien. No tendremos el ‘boom’ de otros años pero, sin duda, mejor de lo que esperábamos al reabrir», destaca Laura Arias, responsable del hotel.

La incertidumbre se agrava si los hoteles miran más allá del 31 de agosto. Con la llegada de septiembre y el otoño su futuro se hace más imprevisible. «Ahora tenemos que vivir al día, sin pensar en lo que vendrá porque nadie sabe a ciencia cierta que pasará», recalca María José A

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